Doma del caballo

La doma base es, sin duda alguna, el pilar fundamental de la equitación. Es inevitable que toda persona que desee montar caballo la conozca y domine. Independientemente de la disciplina que vayamos a practicar, la doma base es muy importante tanto en la enseñanza de un caballo joven, como en el trabajo diario con uno que posea un alto nivel de doma.

En el caballo joven, la doma supondrá el aprendizaje de los primeros pasos, primeras lecciones de cómo debe trabajar su musculatura correctamente, además de cómo tendrá que ir aceptando las ayudas de su jinete o amazona. Esos momentos claves se quedarán grabados en su memoria para el resto de su vida.


En un caballo de máximo nivel de doma, la base le servirá para aumentar su flexibilidad y mejorar la percepción de las ayudas del jinete, pudiendo así aumentar su rendimiento en los ejercicios de alto nivel. Solo de esta manera, conseguiremos que nuestro caballo entienda las instrucciones de forma óptima, consiguiendo así una compenetración lo más perfecta posible.

En otro sentido, la doma base nos sirve para mejorar los puntos débiles de cada caballo, nos ayudará a fortalecer aquellas zonas que, con un estudio previo del animal, pensemos que necesitan más musculación, más elasticidad, etc.


Todo esto justifica la importancia que, los diferentes ejercicios y conceptos que el equino tiene que dominar para que exista esa perfecta compenetración entre caballo y jinete o amazona.

como se doma un caballo
Índice

    Cómo aceptar y entender las ayudas un caballo

    Uno de los momentos más importantes en la doma, digan lo que digan, es el momento de enseñarle a nuestro caballo a comprender las ayudas que vamos a utilizar para comunicarnos con él, tanto montado como pie a tierra.
    Cuando hablamos de "ayudas" nos referimos al lenguaje que empleamos para dar instrucciones al caballo. Todo jinete o amazona debe conocerlas para poder transmitírselas correctamente y comunicarse así con él de manera eficaz.


    Existen dos tipos de ayudas diferentes:


    Empecemos por las llamadas ayudas naturales (piernas, manos, asiento y voz) y otras son las ayudas artificiales (espuelas y fusta). A continuación, veremos un ejemplo del procedimiento normal que se llevaría a cabo con un potro desde que llega del campo, en libertad, hasta que podemos montarlo y finalmente llega a entender nuestro lenguaje y aceptar nuestras ayudas.


    En primer lugar, veamos cómo actuaríamos con un potro que llega el primer día a nosotros, sin haber tenido jamás contacto cercano con el ser humano. Si lo observamos en su nuevo box veremos que está nervioso, con miedo y que desconfía de todo de lo que hay a su alrededor.

    El potro, a causa de esta desconfianza y temor justificada, no quiere que nadie se acerque a él e incluso a veces, dependiendo del carácter que tenga, cuando nos aproximemos puede intentar atacarnos en una reacción de defensa soltando una coz.

    En nuestros primeros encuentros debemos ganarnos su confianza. La persona que va a tener más contacto con él en estos momentos, y que juega un papel importantísimo en esta etapa, va a ser el encargado de limpiarle el box, cepillarlo, darle de comer, etc. Esta persona tiene que hacer todo esto hablándole con un tono de voz suave y moviéndose junto a él, despacio pero con decisión.

    Solo de esta manera conseguiremos que el caballo, muy poco a poco, considere al ser humano como aliado y no como enemigo. Cuando ya hayamos superado esta etapa, lo sacaremos fuera de su box y le enseñaremos a caminar junto a nosotros hasta que lo haga sin miedo y decidido.

    adiestramiento y doma del caballo

    Después de todo esto, llegará el momento de sacarlo a la pista. Con la ayuda de nuestra voz y la fusta (un nuevo elemento para él) le iremos enseñando a girar alrededor de nosotros hasta que, poco a poco,
    vaya aprendiendo a dar cuerda. Así, poco a poco, le vamos enseñando a que flexione hacia el lado interior y a realizar la espalda hacia adentro, haciendo que meta el pie interior debajo de su masa corporal y dejándolo avanzar con la otra mano que sujetamos la rienda.

    Momento de empezar a montar a un caballo

    Cuando llegue el momento de empezar a montarlo, tendremos una gran parte del trabajo adelantado si hemos realizado bien los primeros pasos, puesto que el caballo ya conoce lo que es una flexión cuando se la pidamos a través de las riendas, además de estar familiarizado con nuestra voz.

    Progresivamente, iremos disminuyendo la ayuda de la fusta a medida que él vaya entendiendo la ayuda de las piernas, de modo que con solo tocarle con la pierna interior suavemente, acabará entendiendo que le estamos pidiendo que flexione y redondee su cuerpo sobre la pierna interior del jinete. El asiento es otra de las ayudas que tienen gran importancia.

    Cuando montemos un caballo joven, esto cobra bastante importancia pues debemos acompañar al potro en su movimiento hacia delante, trotando levantado (a la inglesa) e intentando no molestar al caballo con nuestro peso en su dorso, puesto que aún no tiene un desarrollo notable de la musculatura y el peso del jinete le causaría molestias.

    doma basica del caballo

    Hacer trotar a un potro sentado es un gravísimo error por parte del jinete, puesto que solo conseguiríamos hacerle perder la cadencia, el ritmo, la impulsión y el equilibrio, e impediríamos que la musculatura de su dorso se desarrollara adecuadamente.

    Así, acabaría por volverse un caballo rígido, que no sabría usar su línea superior correctamente. Uno de los principales problemas que nos encontramos en esta situación es que los caballos tienden a levantar la cabeza y hundir el dorso con el fin de encontrar una forma de aliviarse. Por todo ello, insistimos en la conveniencia de que el jinete sepa ayudar al caballo con un adecuado uso del asiento.

    Finalmente, la última ayuda que emplearemos en la doma del caballo será las espuelas. Estas se destinan a caballos que conocen perfectamente todas las ayudas anteriores y las aceptan con un buen entendimiento, de modo que sirvan para reforzar la ayuda de la pierna. Existen espuelas de diferentes tipos y tamaños, pues con cada caballo deberemos usar unas espuelas adecuadas, todo dependerá del temperamento del animal y de la sensibilidad que este tenga a la ayuda de las piernas.

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